Resulta que tienes una cena para ocho invitados en tu pisito de polly pocket. ¡Horror! Has conseguido sillas plegables y vasos suficientes en el chino, pero no tienes una perola tan grande como para cocinar macarrones para tantos. Te propongo una alternativa barata y divertida, temática si quieres, y tus amigos quedarán satisfechos.
Lo primero que debes hacer es comprar ese paquete de lomo de cerdo del Mercadona en el que vienen 36 filetes y que cuesta unos 7 euros, toda una ganga. Si tu sueldo no es miserable y te puedes permitir un poco más que eso, siempre puedes ir a la carnicería de tu barrio y comprar solomillo. Pero con ambas cosas te vas a lucir.
Lo ideal sería no congelarlo. Primero les pones un poco de sal y los vas friendo con un fuego medio y una buena cucharada de aceite, que se hagan bien por dentro pero que no suelten agua (esa cosa blanca que rodea los filetes y que a mí me da tanto asquito). Y ahora viene lo divertido.
MANOLITOS
Este es mi favorito. Una vez fritos los filetes los colocas en una fuente y sobre cada uno de ellos pones medio tranchete de queso (o loncha fina del queso curado que tienes por la nevera). Después los sazonas con un pellizco de orégano. Si esto lo acompañas con unas tostadas con aceite y ajo, tu mesa olerá como un restaurante italiano. De primero una ensalada y de beber Lambrusco. El postre que lo traigan ellos.
Este plato recibe el nombre de Manolito porque lo aprendí de mi padre. Lo preparé un día para mis compañeras de piso y Laura bautizó la receta. Ella también tiene la suya propia.
LOS DE LAURA
Esta vez vamos a optar por una salsa de queso. Lo ideal sería calentar en un cazo un brick de nata para cocinar, aunque podéis hacerlo con leche. No es lo mismo... pero conozco a gente que no puede ver la nata ni en pintura. Yo lo hago con ambas cosas, la nata le da a la salsa una textura muy agradable y un chorrito de leche la suaviza. En la nata fundimos una cuña de queso azul; para los más pudientes, de roquefort, pero no obsesionarse, con el barato la salsa está de cine. Servimos los filetes y llevamos el queso a la mesa en una salsera. El acompañamiento más idóneo son patatas fritas, así que aconsejo no hacer esta cena a menudo si te dan pavor los kilos de más.
LOS DE CARMEN, MI MAMÁ
Este plato no sólo triunfa en una mesa, también es una opción ideal como bocata campestre. Freímos los filetes con ajo cortado en rodajas, o dientes enteros si os gusta más. De todas formas yo no puedo comerme el ajo porque paso una digestión terrible. En otra sartén freímos pimientos del piquillo, a fuego lento, con una puntita de sal y otra de azúcar. Si vemos que se quedan un poco pastosos, podemos añadir un chorrito de agua. Mi madre, que lleva haciendo este plato toda su vida, últimamente añade también a la sartén de los pimientos unos champiñones frescos.De vez en cuando hay que innovar, y esto ha sido todo un acierto.
LOS DE ANA, MI VECINA
Uno de los platos favoritos de Ana son los filetes al yogur; le salen de vicio. Una vez fritos los filetes con poco aceite, añadimos una tarrina de yogur natural (que no sea azucarado, por dios). El ideal para este plato es el yogur griego, por su cremosidad y su sabor. Dejamos cocer el yogur con la carne y añadimos una puntita de sal. Buenísimos.
LOS DE MARI, MI SUEGRA
Ella se trabaja el lomo bastante más que yo. Lo asa entero y luego en frío lo corta en rodajas. Mmmm... pero lo mejor sin duda es la salsa. Freímos cebolla finita con unos trozos de manzana y vino blanco y cocemos un ratito los filetes ya dorados. Preparad unas cuantas barras de pan. Podemos acompañarlos con una ensalada tropical de estas que llevan gambas, piña y lechugas varias.
Espero que disfrutéis de una gran cena. Y también que al leer esto os entren ganas de experimentar. Si ya lo decía mi abuelo, que al cerdo le va bien todo.
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